Plaguicidas tóxicos se expenden sin control

Enviado por Prensa el Mar, 2007-08-21 17:11.

De 14 productos prohibidos en el país por su alto nivel de toxicidad, cuatro están en el mercado: Aldrín, DDT, Folidol y Endrín. Los pequeños agricultores son los que más los usan por falta de conocimiento y los que se exponen a riesgos.

Al menos cuatro plaguicidas catalogados como altamente tóxicos se comercializan en el país, de una lista de 14 productos prohibidos, para ser utilizados en las diferentes regiones del país de manera indiscriminada y sin ningún tipo de fiscalización.

Los plaguicidas son insumos fitosanitarios destinados a prevenir, repeler, combatir y destruir a los organismos biológicos nocivos a los vegetales, entre ellos encontramos a los insecticidas, fungicidas, herbicidas, acaricidas, molusquicidas, nematicidas y rodenticidas, utilizados para el control de plagas que afectan a los sembradíos en el país. Rafael Cervantes, coordinador de salud del proyecto Plagbol, informó que se encontraron a la venta plaguicidas como el Aldrín, DDT, Folidol y Endrín, que son considerados extremadamente tóxicos.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada minuto un habitante del Tercer Mundo resulta envenenado por los plaguicidas. Lo que suma 500.000 personas envenenadas cada año. Cada hora y 45 minutos se produce una muerte a causa de los plaguicidas, lo que equivale a 5.000 al año, sin tener en cuenta las cifras del número de cánceres, abortos, bebés con deformaciones y niños que nacen muertos por estos productos.

Los plaguicidas son clasificados de acuerdo al nivel de su toxicidad por colores. Las categorías son las siguientes: el color guindo o 1-A, que significa extremadamente tóxico; el rojo ó 1-B es altamente tóxico; el amarillo, que es ligeramente tóxico; el azul, que es moderadamente tóxico, y el verde, que es el menos tóxico de todos.

En el país el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), dependiente del Gobierno, detectó el uso de los plaguicidas de mayor toxicidad por parte de campesinos, quienes no toman en cuenta el riesgo que corren.

Los plaguicidas son utilizados en el país con más frecuencia en los valles y los trópicos, su irrigación se da con mayor frecuencia en las hortalizas, según el Coordinador de Plagbol.

En Bolivia se identificó a tres grandes grupos de agricultores que usan plaguicidas en sus sembradíos: los grandes agricultores, que son los que menos contaminan los alimentos con estos químicos porque cuentan con equipos técnicos especializados en el uso de plaguicidas; los medianos agricultores, que también conocen los riesgos que corren con estos productos; y los pequeños agricultores, que aún son artesanos porque trabajan con palas, picotas y materiales obsoletos. Este último es el que más contamina las tierras con químicos de todo tipo, incluso mezclando diferentes productos, pensando que mientras más fuerte sea la combinación, es mejor para su sembradío.

La población que se encuentra en mayor riesgo son las poblaciones rurales en donde se realizan los riegos a sembradíos, los familiares de trabajadores agrícolas, en especial niños y mujeres embarazadas, comunidades urbanas y rurales en donde se hacen aplicaciones domésticas y toda la población que se encuentra expuesta a los alimentos y aguas contaminadas con residuos de plaguicidas.

Los tóxicos de los plaguicidas ingresan al organismo humano por diferentes vías: los ojos, la boca, la nariz y la piel, por lo cual puede causar diferentes tipos de enfermedades, incluso el cáncer.

Guido Condarco, coordinador general del proyecto Plagbol, señaló que frente a esta situación “se vio que el problema no se podía solucionar sólo desde el campo médico, realizamos cursos y talleres para tratar de solucionar el problema de los agricultores, es un problema por el cual había el uso masivo de plaguicidas en el campo, los campesinos no tienen el conocimiento adecuado sobre el uso de los plaguicidas y por esto utilizan cada vez mayor cantidad de tóxicos, causando serios problemas de saludâ€.

Condarco agregó que el proyecto Plagbol unió las áreas de salud y agricultura, de esa manera se daría capacitación a los médicos para que pudiesen diagnosticar y tratar a las personas intoxicadas.

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