Alertaron sobre esta problemática a través de una campaña de información en hospitales de todo el país. Aseguran que se observan casos en pacientes de distintas provincias. Más de un millón de argentinos están expuestos a padecer una enfermedad fulminante causada por este tóxico.
Mirar la calle antes de cruzar, no tocar artefactos eléctricos con manos mojadas o controlar que no haya pérdidas de gas, son precauciones que cualquier persona debe tomar para no arriesgar su vida, pero ¿qué hacer cuando el peligro está en el agua y su alto contenido de arsénico?
En nuestro país, más de un millón de habitantes están expuestos a beber agua con elevados niveles de esa sustancia y padecer una enfermedad crónica que puede desencadenar diferentes tipos de cáncer. Es por eso que la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) viene llevando adelante una campaña concientización en hospitales de todo el país sobre la presencia de arsénico en el agua.
Esa sustancia se encuentra en la atmósfera, en el suelo, en organismos y aguas naturales, pero según se advirtió los reservorios de arsénico que se encuentran en el agua “constituyen un riesgo para la salud”.
“El arsénico actúa como un tóxico de acción lenta pero continua. Se acumula en el organismo a través de los años y puede producir tumores malignos cutáneos, lesiones en la piel y cáncer en órganos internos como el pulmón, estómago y vías urinarias”, explicó a Hoy el Dr. Esteban Saraceno, ex presidente de la SAD y coordinador de la campaña.
Según indicó el especialista, a esta enfermedad se la denomina Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), porque afecta a personas que viven en áreas donde la contaminación es alta y beben agua con arsénico en forma prolongada por muchos años. Este fenómeno es muy conocido en el ambiente dermatológico. “Vemos casos de personas que viven en distintos puntos del país. Muchas padecen cáncer cutáneo. También de pulmón, riñón y de hígado”, reconoció Saraceno.
Las provincias afectadas con arsénico en agua son: Chaco, Salta, Santiago del Estero, San Luis, San Juan, La Rioja, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, la Pampa, Bs. As. y Río Negro. En todos estos lugares se han encontrado altas concentraciones de arsénico en las aguas que consume la población con valores que superan el estipulado por el Código Alimentario Argentino y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fijan el límite de arsénico aceptable en el agua bebible en 0,01 miligramo por litro.
Si bien la mayoría de los problemas de contaminación de las napas de agua con arsénico derivan de fenómenos naturales, como por la presencia de cenizas volcánicas de la era terciaria que se depositaron en el suelo, también son provocados por actividades del hombre como la minería, el uso de herbicidas y plaguicidas que contienen arsénico.
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