Bartolomé GarcÃa, el vecino de Posadas (Córdoba) acusado de la muerte de dos hermanas de cinco y nueve años en noviembre de 2006, reconoció ayer ante el juez que utilizó en su domicilio el pesticida Deitia Pallets sin tener el permiso requerido para poder aplicar este producto altamente tóxico y que suele emplearse para acabar con plagas en el campo. Según el fiscal, las dos niñas, que vivÃan en la casa contigua a la de GarcÃa, fallecieron intoxicadas por el plaguicida, que supuestamente se filtró hasta el domicilio de las vÃctimas por el desagüe de la cocina del acusado. El juicio arrancó ayer en el Juzgado de lo Penal 2 de Córdoba. El fiscal pide cuatro años de cárcel por dos homicidios imprudentes y 243.000 euros de indemnización para los progenitores.
A finales del mes de noviembre de 2006, GarcÃa, que tiene dos empresas que se dedican a comerciar con plaguicidas industriales, detectó en su domicilio la presencia de pequeñas cucarachas. Decidió entonces utilizar 15 pastillas de 0,6 gramos cada una del potente plaguicida de la marca Deitia, que contiene un 57% de fosfuro de aluminio.
El fosfuro de aluminio se convierte en una sustancia nociva cuando entra en contacto con la humedad del aire.
GarcÃa sostuvo durante la vista oral que conocÃa la alta toxicidad del producto, por lo que intentó precintar las habitaciones donde aplicó el plaguicida y alertó a su esposa para que no entrara en esa zona de la casa. Sin embargo, no avisó a sus vecinos y el producto se filtró hasta una arqueta común que comparten el acusado y las vÃctimas, que fallecieron el 30 de noviembre en el hospital Reina SofÃa de Córdoba. Presuntamente, el gas se introdujo en la casa de sus vecinos a través del fregadero del acusado. Sin embargo, GarcÃa afirmó ayer que ese sumidero llevaba atascado desde hacÃa un mes y que no entraba “ni una gota de agua”.
Los padres de las menores, que en un principio creyeron que se trataba de una intoxicación alimenticia, también tuvieron que estar ingresados varios dÃas después del suceso. Actualmente continúan en tratamiento psicológico.
El acusado reconoció ante el juez que no dispone de la autorización necesaria para manejar ese tipo de pesticidas, aunque dijo que lleva trabajando con estos productos más de 20 años y que nunca habÃa tenido problemas. Otras personas se encargan de acreditar el permiso correspondiente para adquirir los plaguicidas en las dos empresas de las que forma parte.
Concentración
Unos 30 vecinos de Posadas se concentraron ayer frente a la Audiencia e increparon al acusado cuando entró en los juzgados. José Arias, el padre de las dos menores fallecidas, lamentó ante los periodistas que GarcÃa negara en dos ocasiones el uso de pesticidas después de que las niñas fueran ingresadas: “En ningún momento pensó en matar a mis hijas, pero tampoco pensó en ayudarlas”.
A la vista oral de ayer fue también llamado como testigo un tÃo de las niñas, Manuel Hidalgo, quien narró ante el juez que el mismo dÃa en el que ingresaron a sus sobrinas preguntó al acusado si habÃa utilizado algún producto tóxico. GarcÃa se lo negó. Sin embargo, la defensa sostuvo que lo que se le habÃa preguntado a su cliente era si tenÃa “algo [se entiende que tóxico] por medio” y no si habÃa aplicado algún pesticida. Horas después, el propio acusado, quien ayer lamentó la muerte de las niñas, se presentó en el Reina SofÃa con la ficha técnica del producto.
El Ministerio Fiscal achaca a GarcÃa en su calificación la “omisión más elemental de las normas” de seguridad a la hora de aplicar el producto.

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